Cuando se trata de vender online, muchas veces conviene contar con aliados que hagan parte del trabajo por ti. Y de eso trata precisamente el marketing de afiliación: conseguir nuevos leads y conversiones a través de terceros.
El affiliate marketing lleva más de 20 años entre nosotros y tiene pinta de seguir siendo una herramienta imprescindible para el marketer digital durante muchos, muchos más. Para que este tipo de marketing no tenga secretos para ti, hoy quiero ofrecerte la mejor guía de marketing de afiliación para saber qué es, cómo funciona, los diferentes tipos que existen y los principios que necesitas aplicar como anunciante para triunfar con esta estrategia.
El marketing de afiliación es un tipo de marketing digital en la que el anunciante paga únicamente por los resultados obtenidos (conversiones, leads, clics, etc.). Para conseguir estos resultados, los productos o servicios se promocionan mediante sitios de terceros o afiliados, que les dan espacio a los anuncios a cambio de una comisión.
El affiliate marketing surgió por primera vez en 1996 cuando Jeff Bezos, el fundador de Amazon, ideó una forma de vincular las páginas de otros vendedores de tal manera que estos se llevaran una comisión por cada libro vendido. Más de 20 años después, este modelo sigue más vivo que nunca, y es que aporta ventajas para todos los implicados:
A la hora de hablar de affiliate marketing, es importante distinguir este término de otros dos que suelen usarse como sinónimos, pero que no significan lo mismo: el online performance marketing y el performance based advertising (publicidad basada en resultados).
Para entender mejor cómo funciona este modelo, vamos a echarle un vistazo a los tres grandes actores del affiliate marketing:
Esta guía de marketing de afiliación no estaría completa sin una mención a las cookies, ya que son imprescindibles a la hora de realizar una atribución correcta de los resultados.
Como quizá ya sepas, las cookies son pequeños archivos que los servidores web envían al disco duro de los internautas y que contienen información sobre sus preferencias y sus pautas de navegación.
Aunque invisibles para nosotros, las cookies son imprescindibles en el día a día de internet. Si alguna vez has pedido a una web que recuerde tu usuario y contraseña, o has visto anuncios relacionados con algo que acababas de buscar, ya has usado las cookies.
En el marketing de afiliación, las cookies se usan para "recordar" el comportamiento de un usuario, por ejemplo, los enlaces en los que hace clic. De esta manera es posible rastrear sus acciones para saber cómo ha llegado a comprar al anunciante.
Así, cuando el usuario hace clic en el enlace de un afiliado, el enlace a través del que llega a la web de destino (la página del anunciante) contiene información sobre el afiliado, el anuncio en el ha hecho clic y el importe de la comisión. Vamos a ver todo el proceso con más detalle:
Dentro de este modelo básico (anunciante-afiliado-consumidor final), podemos distinguir diferentes tipos de marketing de afiliación. Estos son los más comunes:
A través de marketing en páginas web. Es el modelo más sencillo y el que todos tenemos en mente cuando hablamos de affiliate marketing. En este caso, los afiliados son webmasters de páginas con contenidos afines a los productos y servicios del anunciante. La página web hace promoción de dichos productos y servicios y se lleva una comisión por cada lead o conversión. Para que la estrategia tenga éxito, es imprescindible que la audiencia de la página web esté alineada con el buyer persona del anunciante.
A través de "cash back". Este modelo se basa en sitios que reparten sus ingresos con los usuarios, esto es, que les devuelven parte de la comisión por las compras realizadas a través de sus webs. Esta devolución puede ser directamente en dinero, en puntos canjeables por otros productos y servicios o en descuentos y promociones especiales. Aquí el beneficio para el usuario final es evidente.
A través de buscadores. En este caso, los afiliados consiguen conversiones en los sitios web de los anunciantes finales a través de anuncios en buscadores (basados en un sistema de pago por clic). Esto es, el afiliado se encarga de promocionar los productos y servicios del anunciante a través de la compra de palabras clave en sitios como Google AdWords. Para que este modelo resulte rentable, es imprescindible que el pago por clic o por conversión sea inferior a la comisión recibida del anunciante.
A través de bases de datos de email marketing. Aquí, el afiliado rentabiliza su base de datos de usuarios, que deben estar interesados en temas relacionados con el producto o servicio del anunciante. Un buen targeting, por parte tanto del anunciante como del afiliado, es imprescindible para el éxito de este tipo de marketing de afiliación.
A través de bases de datos de corregistro. Aquí, los afiliados aúnan varias empresas en un mismo boletín, al que pueden suscribirse los consumidores interesados en un tema determinado. El consumidor consiente que sus datos sean enviados a empresas del sector en el que ha manifestado interés.
A través de redes de afiliación. Las redes de afiliación tienen como objetivo servir de intermediarias entre los anunciantes y los afiliados. Así, se encargan de facilitar la relación entre ambos actores a gran escala y proporcionan las herramientas necesarias para el seguimiento de ventas y comisiones.
Para terminar esta guía de marketing de afiliación, vamos a dar un repaso a una cuestión muy importante: los principios. En todo lo que hacemos en marketing digital, es fundamental mantener una serie de buenas prácticas que nos ayuden a obtener rentabilidad a largo plazo. Así que vamos a ver cuáles son los 5 principios clave para tener éxito en marketing de afiliación.
Para crear una buena relación entre anunciante, afiliados y consumidores, es necesario que todas las partes tengan muy claros los términos de esa relación. Y en último término, es responsabilidad del anunciante garantizar que se den estas condiciones de transparencia.
Anunciantes y afiliados deben llegar a un acuerdo que satisfaga a ambas partes y que deje claros cuáles son los comportamientos deseados e inaceptables. En particular, es necesario clarificar que los enlaces de afiliados deben ser etiquetados como tales y que los posibles conflictos de interés tienen que ser comunicados a los consumidores.
De nada sirve trabajar con montones de afiliados, si lo que tienen que ofrecer no resulta relevante para los clientes deseados por el anunciante. En otras palabras, si tienes una marca de aspiradoras, no quieres que te anuncien en blogs de jardinería. Depositar la confianza en tus afiliados no te libra de "hacer los deberes": tienes que investigar a tu audiencia y a tus posibles afiliados para buscar una buena compatibilidad entre ambos.
No es precisamente un secreto que internet está lleno de spam, pero quieres (y debes) hacer las cosas bien. Si tus anuncios se muestran en sitios poco creíbles, esa falta de credibilidad acabará por contagiar a tu marca. Por eso, antes de establecer una relación con un afiliado individual o con una red, investígales a fondo y asegúrate de controlar en qué tipo de sitios se va a mostrar tu publicidad.
Banners que roban media pantalla, pop-ups estridentes... Los usuarios cada vez están más hartos de publicidad intrusiva, y el auge de los bloqueadores de publicidad lo demuestra.
Marketing de afiliación no tiene por qué ser sinónimo de publicidad de baja calidad. Si los enlaces a tus productos y servicios van envueltos en un contenido que aporte valor real al usuario, tendrás mucho ganado para establecer una buena relación con él.
Si te centras en los resultados inmediatos, será mucho más probable que caigas en tácticas que no aportan nada a tu marca. Céntrate en buscar afiliados de calidad y cuida tu relación con ellos paso a paso. Verás cómo la inversión de hacer las cosas bien siempre acaba mereciendo la pena.